19 nov 2009

Inhumano. Cap. 3

Marcaban las 6 de la noche en el reloj dorado de Gringotts. Los gemelos Kaulitz se dirigían a Flourish y Bott’s a comprar un libro de Defensa Contra las Artes Oscuras. Se les había hecho tarde.
Entraron a la tienda y la encontraron asombrosamente llena.
-Yo iré a preguntar.-propuso Bill.
Y para suerte suya pudo comprar dos de los últimos ejemplares que se hallaban disponibles. La bruja que lo atendió le entregó ambos ejemplares y le pidió que pasara a pagarlos en el recibidor continuo.
-Ahora ve tú. Yo los pedí, ahora tú los pagas.- dijo Bill, y Jacob, sin excusa para debatir el argumento de su hermano, obedeció.
Bill Kaulitz se sentó en una banca que se hallaba al lado izquierdo de la puerta. Abrió un libro y lo hojeó: <1. Introducción, 2. Acerca del autor, 3. Conjuros básicos, 4. Hombres Lobo, 5. Vampiros, 6. Maldiciones, 7. Centauros, 8. Criaturas mágicas…> Seguro iba a poder recuperar unas horas de sueño en alguna de esas aburridas clases.
Un individuo muy alto entró en la tienda. Lo flaqueaban una chica y un chico un poco más bajos que el primero. Los tres individuos se quitaron las capas de viaje. Bill, junto con toda la gente que había en la tienda, quedaron deslumbrados por la belleza de los tres chicos.
El más alto tenía un aspecto salvaje, como de oso. Tenía el cuerpo extremadamente musculoso y no dejaba de ser bello, o guapo como cualquier bruja lo hubiera descrito. Tenía el cabello café, y lo llevaba casi rapado, tenía fracciones pronunciadas y una nariz recta, como rusa.
El otro chico era alto y delgado, pero sin dejar de tener músculos pronunciados. Tenía suficiente músculo como para hacer sentir mal a cualquiera de los gemelos Kaulitz, que tenían aspecto desgarbado. Tenía pelo cobrizo y rizado a la altura de los hombros lo cual le daba un aspecto felino junto a su puntiaguda nariz.
Pero sin duda, la más hermosa de los tres era la chica, que tenía dos cortinas largas hasta la cintura de cabello liso dorado. Tenía los labios carnosos y de un color rojo sangre. Tenía la nariz como la de una Barbie, aunque resultaba difícil imaginar a una Barbie tan curvilínea, exuberante y hermosa. Bill pudo observar que no era muy alta.
Pero Bill pudo observar tres cosas más que ellos tenían en común y que obviamente nadie más había notado…
Primero, notó que ellos poseían un color extremadamente pálido en su piel. Si alguna vez le habían dicho que él era pálido, a la par de ellos, Bill estaba bronceado. Su piel se miraba suave pero firme como el mármol.
Segundo, notó algo aterrorizante. Al mirarlos a los ojos un escalofrío recorrió su nuca. Divisó un color rojo sangre en el iris de sus ojos. Les daba un aspecto salvaje y más bien cruel. Miraban como si fueran animales acechando a su presa antes de atacar…
Por último, Bill llegó a la conclusión que su descomunal belleza no podía ser humana. Eran demasiado…hermosos para ser reales…No podían serlo…
-Buenas noches- dijo el chico ruso con voz ronca y seca. Su voz era hermosa y escalofriante a la vez.
-B-b-buenas n-n-noches, señor- dijo la bruja que atendía detrás del mostrador. Obviamente estaba tan embobada por la belleza de sus clientes que no pudo evitar soltar una risita boba.
El chico musculoso con aspecto de ser ruso le devolvió una sonrisa seductora, dejando ver su dentadura perfecta. Se sumieron en una conversación sobre libros de Hogwarts para último y penúltimo año. Los otros chicos se dirigieron a la banca donde estaba sentado Bill.
Bill observó cómo la gente componía su expresión cuando pasaban a su lado, por haberse quedado boquiabiertos.
Comenzó el bullicio de nuevo. Bill observó la manera en como esos seres se movían. La chica se movía como una modelo de pasarela. Parecía deslizarse por el piso y se movía con tal movimiento que parecía que sus curvas perfectas se movieran al compás. Era imposible no dejar de verla.
El chico era un poco más discreto. Su caminar era elegante y equilibrado. Medía sus movimientos con cautela…como un felino. Eran imposibles de describir…eran hermosos y aterrorizantes.
Bill se preguntó si ese era el cambio que presintió esa misma mañana…pero no…el cambio iba a ser más grande…No podía explicarse…
Se sentaron al lado izquierdo de Bill. Bill sintió una corriente de aire frio…Tal vez fuera la puerta y el aire del exterior…Lo extraño es que estaba totalmente cerrada…
-¿Hogwarts?-le preguntó la chica de pelo dorado a Bill.
Su voz era hermosa, sonaba como una cantante de ópera en un tono dulce, agudo y hostil. Su tono era agresivo lo cual asustó a Bill, tomando en cuenta el color asesino de sus ojos.
-Si.- dijo Bill con voz seca. En ese momento se dio cuenta que ella lo supo porque tenía en sus manos las túnicas de Griffindor que había comprado con los Hale.
-¿Estudiante de primer ingreso o qué?- le preguntó la chica aún en tono hostil pero bello y seductor.
-No, solo regreso al colegio este año.- respondió.
-Nunca te he visto en el campus.-afirmó bruscamente la chica.
-¿Eres de Hogwarts?- preguntó Bill.
-Sí, penúltimo año. ¿Y tú?- dijo la chica Barbie con voz amenazadora.
-Igual.-se limitó a responder Bill.
-Lástima que eres de Griffindor.- dijo la chica con tono hostil.
"Por lo menos no soy un Slytherin" susurró Bill. Su susurro fue tan quedo que dudó que la chica lo hubiera oído. Aún así Bill creyó ver que la chica lo había oído…no…imposible…
-Porque yo soy una Slytherin.-dijo la chica con su aguda voz. Bill ya sabía que era una Slytherin. Su actitud la delataba.- Nos veremos pronto.-puntualizó la chica. Y al momento se levantó y siguió al chico musculoso y al chico felino.
La voz de esa aterrorizante criatura aún tintineaba en los oídos de Bill. No había notado que había calor dentro de la tienda…Lo pudo notar cuando los chicos cerraron la puerta.
En el camino de vuelta al hotel, los gemelos no se dirigieron la palabra. Jake iba sumido en sus propios pensamientos sobre la chica Barbie. Mientras que Bill seguía con esos aterrorizantes ojos rojos grabados en la retina…

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